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Caja de Pandora: Lo que no se dice de la nueva planta de Monsanto en Córdoba (2º Informe Pueblos fumigados)

por Medardo Avila Vázquez *

En el primer informe titulado “El maíz venenoso de Monsanto”(*) desarrollamos los datos accesibles sobre la característica de la nueva semilla de maíz “Intacta” que producirá Monsanto en la semillera que levanta en Malvinas Argentinas. En esta segunda entrega sobre el tema, divulgamos lo que conocemos sobre el funcionamiento de la planta procesadora de semillas Intactas.

En sus intentos por transparentar el funcionamiento de la planta, los ejecutivos de Monsanto mostraron la planta de Rojas, provincia de Buenos Aires. Supuestamente la cordobesa funcionará igual, procesando esta nueva semilla recientemente aprobada por el gobierno nacional, pero a una escala superior; de hecho, sería la mayor planta de Monsanto en el mundo (según José Manuel de la Sota).

Las semillas en sí, son producidas en campos contratados para cultivarlas; en éstos se cosechan las espigas hembras que se envían a la planta (en Rojas  entran 120 camiones por día). Las espigas se deschalan y seleccionan, luego se secan para poder desgranarlas con facilidad y se almacenan en silos.

Luego ingresan al procedimiento más delicado, el “curado” de las semillas. El objetivo es impregnarlas de productos químicos que las protejan del ataque de gorgojos y hongos durante su almacenamiento y comercialización y, sobre todo, resguarden a la plántula una vez sembrada del ataque de insectos y gérmenes.

Los productos “curasemillas” (no las curan de nada, las vuelven venenosas) con los que se embebe a los granos, tienen que ser capaces de contener potencia biocida alta y demostrada residualidad, es decir, mantenerse activos por largo tiempo, sin degradarse ni metabolizarse, lo cual los hace más peligrosos y contaminantes con respecto a los menos persistentes. En la planta de Rojas, declara Monsanto utilizar el insecticida clotianidina (Ponchoº de Bayer) que es un neonicotinoide de clase toxicología II (moderadamente peligroso) y el fungicida Tebuconazole – Trifloxistrobin (Nativoº de Bayer) también del segundo grado de toxicidad(1).

En general, para el curado de semillas de maíz se utilizan insecticidas como los organofosforados (acefato: Dressº), los neonicotinoides (imidacloprid: Gauchoº) o los carbamatos (tiodicarb: Semevinº), todos de categoría II y muy persistentes. Recordemos que existe un reclamo mundial por prohibir la utilización de agrotóxicos de categoría I y II por su inaceptable peligrosidad para la salud humana y la del ambiente; estos no son productos inocuos: no son los más tóxicos, pero sí lo bastante como para que cualquiera que ingiera estas semillas muera, sea pollo, cerdo, vaca o humano. Las semillas curadas con estos venenos, tan potentes y perdurables ambientalmente, se tienen que teñir de colores vivos para que sean rápidamente identificadas y no se incluyan por error en los alimentos, accidente que ya fue mortal muchas veces(2); incluso tienen la capacidad de contaminar la tierra alrededor de la semilla impregnada y esta contaminación perdura por varios años.

Paradójicamente Poncho° y Gaucho° son de los agrotóxicos más cuestionados en Europa, y numerosos científicos exigen a la firma Bayer que los deje de fabricar (3).

El “tratamiento” de impregnar de venenos las semillas, se desarrolla en grandes tanques rotativos con dosificadores especiales; Monsanto dice que usa 31ml de Poncho y 33ml de Nativo por bolsa; como cada bolsa alcanza para sembrar una hectárea de campo y la factoría va a producir semillas para 3,5 millones de hectáreas, esto significa que Monsanto en Malvinas Argentinas utilizará 108.000 litros de Poncho y 112.000 litros de Nativo (si solo usan esos pesticidas). Pero el folleto de fábrica de Poncho° dice que la dosis es mucho mayor (160ml x bolsa), lo que elevaría el uso de Poncho° a más de 500.000 litros por año(4).

Los 500.000 litros de veneno se diluyen varias veces para poder embeber uniformemente a todas las semillas. Este proceso no sólo consume una cantidad sideral de agua, sino que -lo que es más grave aún- genera una importante cantidad de líquidos residuales altamente peligrosos, que la semillera debe desechar; estos líquidos (equivalentes a los diques de cola de las megamineras), con restos de los venenosos curasemillas que utilizan allí mismo y de los agrotóxicos que traían los granos absorbidos de las fumigaciones que recibieron en su proceso de cultivo, son desechados por mecanismos discretos.

Estas no son “pequeñas dosis” como sostiene la empresa tratando de minimizar el procedimiento. La eliminación de estos químicos persistentes demandará un esfuerzo y responsabilidad en el manejo de residuos industriales que Monsanto no puede testimoniar. La multinacional sólo tiene en este aspecto malos antecedentes. ¿Dónde van a ir a parar los millones de litros de líquidos residuales de los lavados tóxicos que se realizará  a las semillas? ¿A qué cuenca hídrica serán incorporados? ¿Irán a contaminar las napas subterráneas de la zona? ¿Cómo se midió el impacto ambiental de este proceso para que la Secretaria de Ambiente de Córdoba la haya aprobado como si se tratara del lavado de semillas con agua destilada?

El transporte, almacenamiento y utilización de esta enorme cantidad de venenos en la factoría, ya son una amenaza por sí mismos; los desechos de su utilización ya sabemos cómo se manejan en América latina y con gobiernos complacientes.

Más de 150 silos de almacenamiento para granos son una importante fuente de polución aérea. Los pueblos fumigados del país vienen reclamando alejar los acopios de las zonas pobladas por el impacto en la salud, sobre todo en las vías respiratorias.

En Malvinas Argentinas se está construyendo la planta de Monsanto. Ésta se encuentra al este/noreste del pueblo. Los vientos procedente del este-noreste son los más frecuentes en esa zona, muy cercana a Barrio Ituzaingó, donde 300 días al año soplan vientos desde ese rumbo, según el estudio de la rosa de los vientos presentada en el reciente juicio a las fumigaciones(5).

La ubicación de la semillera no podía ser peor para el ambiente del pueblo. La nube de polvo tóxico procedente del venteo de los silos caerá claramente sobre zonas pobladas; ya la población de Malvinas Argentinas muestra las características patológicas propias de pueblos fumigados, con patologías obstructiva crónica y recidivante, alergias, trastornos reproductivos y hormonales que los caracterizan.

Pero hay algo mucho peor: en ese sector del pueblo, en su límite Este, la última construcción es la Escuela Capitán Luis Zenobio Candelaria, una escuela primaria provincial, la primera del pueblo y la más grande. Esta típica escuela fumigada soporta la aplicación de glifosato y 2.4D entre septiembre y diciembre con todos los chicos en clases (como las más de 3.000 escuelas fumigadas que hay en el país); la seguridad sanitaria de sus alumnos no podrá resistir esta nueva agresión tóxica. Si funciona la planta tendrán que trasladar la escuela si no se quiere multiplicar los casos de leucemia, sarcomas, asma y bronquitis recurrentes, dermatitis, etcétera, en la población escolar.

Las promesas de trabajo genuino para la población del pueblo son otra cosa a examinar; el proceso de la factoría está altamente mecanizado, sólo en la época de cosecha de las espigas, entre diciembre y marzo, se requiere mucho personal para el trabajo de deschalado y selección (más del doble); personal que queda desocupado luego de esa época.

La actividad supuesta que creará la fábrica tampoco traerá beneficios para la población, pues la contaminación generara más y más exclusión y pobreza: ¿quién va a querer invertir o vivir en un sector degradado por la contaminación química? A nivel local, la proyección a futuro es la de un lugar donde el Estado se tendrá que hacer cargo de costosas remediaciones que nunca serán suficientemente efectivas, mientras que los beneficios económicos serán apropiados exclusivamente por la transnacional.

Las justificaciones generales de estos proyectos extractivistas y tóxicos se asientan en la premisa de que, de esta manera, se incrementa la producción, se mejoran los ingresos del país,  etcétera… Sin embargo, los aumentos en el rendimiento de la producción agraria no se verifican con la incorporación de semillas transgénicas y con el uso de agrotóxicos, como expresa el “relato” hegemónico (y transversal al oficialismo y a la oposición). Los análisis más serios y profundos muestran que los rendimientos, intrínsecos como extrínsecos, de los cultivos de soja y de maíz, no aumentaron por la biotecnología, sino por otros factores; y que insistir en este camino sólo concentra la producción cada vez más, en las manos de un grupo selecto de empresas transnacionales.

Con respecto a la falta de alimentos globales, la FAO anunció ya en el año 1986 que se producían alimentos para toda la población(6). En 2011 la población mundial llego a 7.000 millones de habitantes, con 1.000 millones de hambrientos, pero también con 1.500 millones de obesos mundiales a los que la propaganda del mercado de alimentos induce a comer mal. También la FAO informó que actualmente se tiran sin consumir 1.300 millones de toneladas de alimentos que podrían cubrir las necesidades de 2.000 millones de personas.

Es decir, no sobran alimentos, se distribuyen mal, porque el mercado de alimentos no busca que cada uno pueda comer; su objetivo exclusivo es ganar dinero.

Para ese proyecto es la planta de Monsanto en Malvinas Argentinas. Sus granos ingresarán a la cadena productiva industrial de alimentos hasta que se los rechace  por tóxicos, luego se dirigirán preferentemente a generar biocombustibles.

 

* Médico,Coordinador de REDUAS

 

Referencias

(*)- Lo que no se dice de la planta de Monsanto 1º Informe:

http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/lo-que-no-se-dice-de-la-nueva-planta-de-monsanto-en-cordoba/

1- Monsanto mostró cómo será la semillera http://www.lavoz.com.ar/movil?nota=606934

2- Menor muere al comer maíz curado http://archivo.elheraldo.hn/Ediciones/2009/06/21/Noticias/Menor-muere-al…

3- Indignación en Alemania con Gaucho y Poncho de Bayer:

http://www.fundavida.org.ar/web2.0/2011/04/25/indignacion-en-alemania-por-el-gaucho-y-el-poncho/

4- programa fitosanitario maíz nov  2011 (poncho 160 ml x bolsa de 80.000 semillas) http://www.bayercropscience.cl/upfiles/tratamiento/4ebc176e7cb7e_Program…

5- Mapas de riesgo por deriva de plaguicidas en barrio Ituzaingó: http://www.lavoz.com.ar/files/Estudio_sobre_deriva_de_agroquimicos_en_It…

6- Stauber JC, Fonti D,  Heinzmann M. Hybris. Estudios interdisciplinarios sobre ambiente y producción de alimentos. Centro de Bioética de la UCC Editorial de la UCC. 2012-09-14

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